sábado, 26 de abril de 2014

El secreto de un santo

May Feelings IV presenta el secreto de Juan Pablo II, el secreto de un santo. Preciosa manera de presentar la biografía del Papa de los jóvenes, de un santo unido en todo momento a María.


viernes, 25 de abril de 2014

Miedo a la libertad

Hace unos días hemos tenido una convivencia –día de reflexión– con chavales de tercero y cuarto de la ESO. En una de las dinámicas, una profesora preguntó en su grupo: “¿Qué nos impide mostrarnos a los demás como somos?” La respuesta más repetida fue: “miedo”; “Miedo a fallar”, “al rechazo”, “al qué dirán”, “a no caer bien”. Alguno se atrevía incluso a dar razones más concretas: “Hay ‘ídolos’ marcados que si no sigues eso, te rechazan”.

Me resulta realmente curioso que, en una sociedad donde presumimos de libertades, donde ha habido quienes lucían eslóganes como aquel de “la libertad os hará verdaderos”, los jóvenes se sientan atados, esclavizados por las modas, las tendencias y, en definitiva, el mercado que las marca.

Ha empezado la Semana Santa. Este tiempo marca, impulsados por la tendencia a convertir el evento en bien de interés turístico, que nos coloquemos el capuchón, encendamos los cirios, adornemos los pasos y “al aire con ellos”. Entre medias resonará el Viernes Santo la pregunta de Pilato a Jesús: “Y, ¿qué es la verdad?” La verdad es que la Verdad la tenía delante. Es esa misma que sacamos a la calle en las procesiones; unas veces montado en burro, otras, cargando con la cruz, otras amarrado, rezando entre olivos, cenando, crucificado o yacente en una urna.

La Verdad, para el cristiano y quien lo quiera ver, lo digo con todo respeto, fue crucificada por ser libre, por romper con las ataduras legales y estereotipadas de su época. Si quieres ser libre, feliz y vivir sin miedos, puede que te crucifiquen, que te apunten con el dedo o se rían de ti, pero sólo así serás realmente tú, sólo así acabaríamos con los esclavizantes convencionalismos.


Si eres de los que esta Semana Santa vas a ir delante de los pasos, debajo, detrás o simplemente aprovechas para velos pasar, déjate liberar. De verdad, serás más feliz.

jueves, 24 de abril de 2014

Enséñale a compartir

En el Periódico Extremadura me pidieron colaborar en la tribuna "La Mirada". Cada quince días, según vayan publicándose los artículos de opinión, iré subiéndolos también al blog.


El miércoles iba sentado en el urbano, atrás del todo, donde me gusta ir, por hacer un poco de observación sociológica, no porque sea un experto en la materia, sino más bien por aprender del comportamiento humano, siempre muy rico en matices, cuando entró una madre con su hija.

La hija no tendría más de veinte años. Se sentaron a mi lado y, sin poder evitarlo, la primera frase que escuché me dejó impactado. La madre, en realidad abuela, le dijo a la muchacha, refiriéndose al hijo de la joven, que debe ser de muy corta edad: “Enséñale a compartir y a saber perder”.

Escuchar este testimonio, en la sociedad individualista en la que vivimos y en los tiempos de crisis que corren, me llenó de inmensa alegría y emoción. Dos valores tan bellos, que construyen sociedad y ayudan a vivir en paz, enseñados desde la más tierna edad... ¡así se construye el futuro! ¡Olé, por estas madres!

En tiempo de crisis, es el compartir generoso lo que está haciendo que muchas familias puedan sobrevivir. Compartir ayuda no sólo a quien recibe, sino que llena de bondad el corazón de quien da y hace ver la vida con ojos menos egoístas; da a las cosas materiales su justo valor y nos hace más humanos.

Saber perder implica valorar que todo el esfuerzo que se ha realizado ha merecido la pena. Saber perder no es rendirse, sino aceptar que podemos ser mejores. Saber perder es alegrarse con las alegrías de los demás y afrontar nuestra vida con la fuerza de los valientes. Quien sabe perder nunca será vencido por el desánimo, sabrá reponerse y afrontará su vida con ilusión.

Aprender estas cosas desde pequeños, vivirlas y enseñarlas después a los hijos, nos haría realmente grandes. Llámenme iluso, pero les aseguro que hay madres, como las que se sentaron a mi lado en el autobús, que saben que sus hijos serán más felices, si viven desde pequeños estos valores.

martes, 31 de julio de 2012

Mayo con Perú


“Mayo con Perú” es el proyecto educativo que la Parroquia de San Eugenio de Cáceres, España, tiene para ayudar con becas a los niños de Chincha Alta, Perú, que estudian en el Colegio Parroquial San José de dicha localidad.

El proyecto comenzó hace 18 años cuando Miguel Ángel, párroco de San Eugenio, en viaje por Perú, conoció al P. Santiago Calle, párroco de Ntra. Sra. de Fátima de Chincha Alta, a la que pertenece el Colegio San José. Santiago le presentó el proyecto de becas y le ofreció la posibilidad de colaborar.

En la parroquia de San Eugenio de Cáceres se hizo la propuesta y aquel año se asumió la beca de un niño. El esfuerzo de costura en el taller solidario de la parroquia y la colaboración de personas particulares con sus donativos lo hizo posible.

El proyecto se llama “Mayo con Perú” porque es durante el mes de mayo cuando, sobre todo en la catequesis, se invita a colaborar en él de una manera especial. Así, los niños que ese año hacen la primera comunión entregan durante la celebración sus sobres con la aportación que deseen. De esa aportación la mitad va para Cáritas parroquial y la otra para el proyecto Mayo con Perú. También durante todo el mes los niños invitan a los familiares y amigos a ir colaborando en unas huchitas que ellos mismos realizan, ofreciendo al final del periodo catequético sus ingresos. Al proyecto también se unen los niños del colegio del barrio, el Grabriel y Galán.

El otro momento fuerte del proyecto es la venta de los artículos que el taller solidario ha confeccionado durante el año. “El mercadillo”, que así lo llaman, se coloca durante el periodo navideño en la parroquia.

En el proyecto también colaboran el Colegio Diocesano y la Parroquia de Fátima de Cáceres. Además, muchas familias particulares asumen la beca de un niño concreto, al que se le hace el seguimiento durante los siete años que dura la primaria y, por ello, el proyecto. Las familias quedan incluidas dentro del montante de becados de la Parroquia de San Eugenio.

La estancia por Chincha Alta de Miguel Ángel, Merche, y el que suscribe no tiene otro motivo sino el visitar a las familias de los 44 becados que este año tenemos desde el proyecto. Conocemos así in situ su tierra, sus casas y su modo de vida.

La acogida en cada una de las casas es muy especial, sobre todo porque las familias se les ve ilusionadas con los estudios de sus hijos. El colegio San José tiene un prestigio, ganado con mucho esfuerzo, de ofrecer una de las mejores bases para poder después afrontar con garantías la secundaria en cualquier otro centro y labrarse así un buen porvenir.

El encuentro este año con antiguos becados nos certifica que merece la pena seguir apoyando este proyecto. Muchos de ellos están ahora en la universidad y los otros avanzan sin problemas en la secundaria.

domingo, 29 de julio de 2012

A la "chita" callando...






Hace siete años visitamos las “Islas Ballestas”. Unas islas en el Pacífico, junto a la costa peruana, famosas por la abundancia de aves y su explotación de guano, y por la existencia de pingüinos. Para ir a la Islas hay que navegar en un fueraborda durante casi una hora. Fue una experiencia maravillosa.

En esta ocasión, hablo del martes 24, tan sólo nos acercamos al puerto desde el que parten las lanchas, una población muy turística llamada Paracas. Queríamos ver cómo había quedado después del terremoto y la verdad es que la reconstrucción ha sido tal que ha mejorado enormemente. Han construido y siguen construyendo grandes hoteles y las tiendas del paseo marítimo también han prosperado en número. Allí aprovechamos para que un artesano nos preparase algunos regalitos para nuestros amigos y familiares españoles.
Además de pasear por la playa, en Paracas estuvimos comiendo un pescado llamado “chita” y un poco de “cebiche” (preparado de pescado al estilo de los boquerones en vinagre).

Antes de llegar a Paracas pasamos por Pisco y visitamos la nueva iglesia parroquial. La anterior se derrumbó con el terremoto durante la misa de 7 de la tarde y mató a 128 personas. Por este motivo la ciudad de Pisco fue la que más atención tuvo en los informativos españoles aquel año.

Nuevo templo parroquial de Pisco
Nos comentaba Fabiola, secretaria del Colegio San José, a la que también se le derrumbó la casa, que, a pesar de que toda la manzana de edificios donde vivía se había derrumbado, como hacia Pisco habían visto pasar un tráiler lleno de ataúdes, cuando llegaba la ayuda humanitaria ellos le insistían: “a Pisco, a Pisco”, ya que sus viviendas estaban junto a la carretera panamericana.

Gracias a Dios casi todo se va reconstruyendo y, aunque todavía hay familias viviendo en casas prefabricadas y entre esteras y plásticos, hay mucho trabajo y perspectivas de futuro.