viernes, 4 de diciembre de 2009

"Seguiré Comulgando", desobediencia pública

La Conferencia Episcopal Española publicó una nota de prensa, que vino después explicada por Mons. Martínez Camino, en la que los obispos dijeron que quien apoya la nueva ley del aborto en España o la promueve “está en una situación objetiva de pecado” y como tal “no puede ser admitido a la Sagrada Comunión”. La reacción desafiante de algunos políticos no se hizo esperar y afirmaron: “Seguiré comulgando”.


D. Santiago García Aracil, arzobispo de Merida-Badajoz, recuerda en la carta pastoral para el domingo 6 de diciembre, los tres errores de este comportamiento desobediente por parte de quienes, por otra parte, se declaran también públicamente cristianos practicantes:


“Hay tres errores en un mismo comportamiento. Me estoy refiriendo a los políticos que han manifestado en los medios de comunicación su voluntad de seguir participando de la Eucaristía, a pesar de las manifestaciones de la Iglesia sobre la responsabilidad en que incurren quienes defienden el aborto y promueven mayores facilidades para practicarlo.


El error primero, y el más importante, es la actitud interior de desobediencia a la Iglesia, presentándose, simultáneamente, como cristianos practicantes. El segundo, es el hecho de proclamar públicamente y, en tono desafiante, su propósito de incumplir las normas morales de la Iglesia que debieron aprender desde niños en el catecismo. Suponiendo que sea cierto que viven el catolicismo del que alardean estos hermanos, deberían haber cultivado, profundizado y asumido firmemente a lo largo de la vida el sentido y la fuerza de la moral cristiana. Han tenido tiempo. Por este motivo, o su autosuficiencia es mayor, o su incoherencia es total. El tercero, es adoptar en público la postura manifestada en los medios de comunicación social, sabiendo que las gentes les reconocen, además, como políticos, como parlamentarios, cuya misión, entre otras, es procurar las leyes de obligado cumplimiento para lograr el orden y el bien común entre los ciudadanos.”

El resto de la carta pastoral de Mons. García Aracil aquí.
Escucha la explicación de Mons. Martínez Camino:

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